Desde hace un tiempo en Colombia al ver lo qué pasa, es inevitable pensar que el país está diseñado para premiar a los bandidos y clavar a los Honestos, premisa que muchas personas aducen para tratar de dar respuesta a las sin salidas de este país y de los sucesos políticos que cada vez están más cercanos a un realismo mágico que a un país con los problemas y las angustias del día a día.


El cinismo de nuestra clase política le cae como anillo al dedo a un país que se acostumbró a escándalos novelescos, penas judiciales paupérrimas, condenas sociales absurdas que por cierto aducen a la lástima para redimir a los sentenciados y sanciones políticas inexistentes. nos hemos acostumbrado a que la clase política se burle de nosotros, con el famoso cuento “todo fue a mis espaldas”. Lo que paso en el debate de moción de censura a la Ministra Karen Abudinen es un digno ejemplo de lo anterior, con el descaro usual de la clase política expone un cinismo ya usual en los funcionarios públicos, debo decir que seguí con riguroso cuidado el debate, escuche los argumentos de los citantes muchos de ellos chocantes y de grueso tenor, escuche a los miembros de la bancada de gobierno alabar la labor de la funcionaria muchas de las intervenciones sobre estimadas, sorprendió la limpieza de la intervención del Representante Gabriel Santos del Centro Democrático que exhibiendo un uso de la palabra quirúrgico, crítico y le pido pudor a la ministra sin desconocer los lineamientos contrarios de su partido.
Sin embargo, el foco del debate se quedo en la frase de la Ministra “Los corruptos serian los mayores premiados con mi renuncia, pues han encontrado en mí su mayor enemiga” paso siguiente plantea la Ministra que la renuncia se la piden por “oportunismo político” y que tomara acciones legales contra los citantes al debate, el centro del debate con respecto al escándalo del Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones de Colombia debe estar enfocado en que la Ministra Abudinen está metida en medio de dos presuntos hechos graves. Primero saber de las irregularidades y dejar que eso pasara seria condenada por acción de un echo de que inicia en falsedad y pasa por tres o cuatro delitos del código penal, o no estar pendiente en la adjudicación y en los documentos de legalización del contrato y entonces incurriría en omisión directa. De las dos formas el tema es grave, si se configura uno se descarta el otro o viceversa.


Dentro del transcurso del debate quedo algo claro, en Colombia se desdibujo hace mucho tiempo los términos de responsabilidad política y crisis política, el primero es del funcionario, este debe asumir la responsabilidad política de lo que suceda y sea resorte de su competencia, el funcionario debe asumir su responsabilidad política y asumir la defensa de su buen nombre penal y disciplinariamente sin entregarle esa carga política al gobierno que lo tiene como funcionario. El Segundo concepto las crisis políticas en el ejecutivo deben traer lo que se entiende como una crisis de gabinete que deben dar como resultado la salida del funcionario que esta siendo cuestionado o debilitados políticamente, para oxigenar el gabinete y que las cargas políticas negativas no afecten el desarrollo de la administración, a los funcionarios los respaldan los resultados y no el peso de la casa política que lo respalda, apoyar el desgaste de los funcionarios de una administración es como parar el carro y comenzarle a sacar la gasolina cuando quiera volver a arrancar es imposible.

Por último, decirle a la Ministra, los que critican su actuar no es solo una bancada de oposición, es un país que exige cambios, son todos los colombianos buenos y de buenas costumbres que están hastiados de la política por debajo de la mesa. Usted debe por bienestar del gobierno que representa dar un paso al costado y defenderse por fuera de la administración. Sin embargo sabemos que no va a pasar nada la Ministra esta atornillada y fijada a su puesto por el peso político que la apoya y que ata de manos y pies a un presidente que billa por la debilidad de su gobierno y la falta de criterio para afrontar los problemas políticos que ha traído su administración.