Por: Marco Antonio Bustos Serrano
El concepto de poder constituyente tiene su origen en la teoría política y jurídica, y se refiere a la facultad de crear, modificar o abolir una constitución. Esta idea se desarrolló principalmente en el contexto de las revoluciones y los procesos de construcción de estados modernos en los siglos XVIII y XIX. Algunos de los principales teóricos del poder constituyente incluyen:
1. Jean-Jacques Rousseau: En su obra «El contrato social» (1762), Rousseau plantea la idea de que la soberanía reside en el pueblo, y que este tiene la capacidad de establecer las normas fundamentales de su organización política.
2. Emmanuel-Joseph Sieyès: En su obra «¿Qué es el Tercer Estado?» (1789), Sieyès distingue entre el poder constituyente, que es el poder original y supremo del pueblo para establecer una constitución, y los poderes constituidos, que son los órganos del gobierno establecidos por esa constitución.
3. Thomas Paine: En «Los derechos del hombre» (1791-1792), Paine argumenta que cada generación tiene el derecho de crear su propia constitución y que ninguna constitución debería ser permanente e inmutable
El poder constituyente se asocia generalmente con momentos de ruptura y cambio fundamental en el orden político, como revoluciones o procesos de independencia, donde el pueblo o una asamblea representativa asume la autoridad para definir la estructura y principios de un nuevo sistema político.
Para Antonio Negri, el poder constituyente es un concepto dinámico y revolucionario, que va más allá de la simple capacidad de crear una constitución. En sus obras, Negri analiza el poder constituyente como una fuerza creativa e innovadora que emerge de la multitud, es decir, de las masas populares en su diversidad y pluralidad. Este poder es visto como un motor de cambio social y político continuo.
Negri se opone a la visión tradicional del poder constituyente como un evento único y fundacional que establece una constitución fija. En cambio, él argumenta que el poder constituyente debe ser entendido como un proceso constante y abierto que desafía y transforma las estructuras existentes del poder constituido (las instituciones establecidas por la constitución).
En su libro «Insurgencies: Constituent Power and the Modern State» (1999), Negri explora cómo el poder constituyente se manifiesta en diversas formas de resistencia y movimientos sociales que buscan redefinir y democratizar el orden político. Según Negri, el poder constituyente es inherentemente democrático y está siempre en tensión con el poder constituido, el cual tiende a estabilizarse y perpetuarse.
Para Negri, el poder constituyente es la expresión de la capacidad creativa y transformadora de la sociedad, y es esencial para la continua renovación y democratización del orden político.
El concepto de poder constituyente de Antonio Negri ha sido objeto de varias críticas, tanto desde perspectivas teóricas como prácticas. Algunas de las críticas más comunes incluyen:
1. Idealismo Excesivo:
– Algunos críticos argumentan que la visión de Negri del poder constituyente como un proceso continuo y revolucionario es demasiado idealista. Sostienen que esta perspectiva no toma en cuenta las realidades prácticas y los desafíos que enfrentan los movimientos sociales en la lucha por el cambio estructural.
2. Ambigüedad Conceptual:
– La noción de la «multitud» en Negri es a menudo vista como vaga y difícil de definir. Críticos señalan que esta ambigüedad puede llevar a dificultades en la aplicación práctica de sus ideas y en la formación de estrategias políticas concretas.
3. Tensión entre Poder Constituyente y Poder Constituido:
– Negri enfatiza la tensión constante entre el poder constituyente (dinámico y revolucionario) y el poder constituido (estático e institucional). Algunos críticos argumentan que esta dicotomía es demasiado rígida y no reconoce suficientemente la posibilidad de que las instituciones puedan adaptarse y transformarse internamente
4. Falta de Propuestas Concretas:
– Se critica a Negri por no ofrecer propuestas claras y detalladas sobre cómo el poder constituyente podría ser institucionalizado de manera efectiva sin caer en los mismos problemas que él critica en el poder constituido.
5. Desconexión con la Realidad Política Actual:
– Algunos consideran que la teoría de Negri está desconectada de las realidades políticas contemporáneas, especialmente en contextos donde los movimientos sociales enfrentan una fuerte represión estatal y dificultades para sostenerse a largo plazo.
6. Potencial para el Caos:
– La idea de un poder constituyente continuo y en constante desafío al poder constituido puede ser vista como una receta para el caos y la inestabilidad, lo que podría dificultar la gobernabilidad y la implementación de políticas públicas coherentes y efectivas.
Estas críticas reflejan un debate más amplio sobre cómo balancear la necesidad de cambio y renovación democrática con la necesidad de estabilidad y gobernabilidad en las sociedades contemporáneas.
P.D.: Cuando Gustavo Petro supere a Negri habrá acabado la presidencia y no se habrá dado cuenta que cuatro años le pasaron en un soplo y lo único que vivió fue una utopía vestida de revisionismo y conceptos idealistas mandados a recoger por una izquierda que supero hace cuarenta años esos debates.
