Imagen: Twitter Oficial - Gustavo Petro
En reunión con el consejo editorial de letras claras quisimos hacer un ejercicio y analizar las movilizaciones del 14 de febrero. Las marchas convocadas por Petro fueron débiles para un presidente que convoca a los ocho meses de haber iniciado su mandato y todavía debería tener al pueblo esperanzado alrededor de su gobierno, un mínimo de personas salió a marchar reclamando para si un apoyo popular contundente que no fue demostrado en las urnas recuerden que ganó con el 50% de la votación; consultando a senadores del pacto histórico y de partidos del frente amplio, creen que fue un error político solicitar que se marchara a favor de unas reformas que ni los mismos congresistas tienen claridad. Ahora bien, esto demostró la debilidad de este gobierno en las regiones, porque si bien ganó las elecciones en segunda vuelta y se hizo presidente, no ha podido hacer real lo que prometió en campaña, seguimos viviendo promesas.
En su discurso en el balcón le faltó la parte técnica del gobierno. ¿Será que está jugando a la vieja táctica de si un ministro se atreve a pensar distinto al presidente lo descabeza sin evaluar sus capacidades solo sus posturas políticas? si esta es la postura del gobierno lo golpea internamente en su componente técnico, porque entonces no necesita ministros solo comité de aplausos, esto se lo vimos hacer en la administración cuando fue alcalde de Bogotá. Petro se ha acostumbrado al aplauso del dictador, porque quiere que todos; seguidores, aliados y opositores lo aplaudan incluso cuando yerra, lo anterior vuelve un gobernante con tendencias tiranas no democráticas. Solo queda aferrarse a la esperanza, por el bien del país, que Petro no se convierta en un tirano con balcón y comité de aplauso, necesitamos por el contrario muestre su altura democrática, pero preocupa la voz de ese Petro que raya con la irresponsabilidad con el único propósito de quedar bien con la base y sin ningún criterio técnico, ejemplo Esa invitación a la acción comunal de administrar la fibra óptica.
En la Italia de Mussolini se decía “cuando el gran hombre habla el pueblo escucha y calla”, la preocupación es que todas estas convocatorias de llevar la gente a las calles por parte del presidente se hacen para evitar el debate político. Gobernar para el pueblo es una premisa de todo gobierno democrático, pero uno no puede gobernar con el pueblo porque este no sabe de política de ahí su necesidad de ser gobernado. Entonces está llevando la gente a las calles porque sabe que las reformas se le van a caer y traslada la culpa del fracaso de sus reformas al legislativo y así lavarse las manos. Porque las reformas carecen de criterios técnicos, científicos y políticos para dar el debate en donde lo tiene que dar, en el Congreso de la República por eso los ministros técnicos, científicos y políticos terminan siendo el palo en la rueda de un gobierno que quiere arrasar por encima de lo que toque. El problema es que en este caso el gran hombre que pone a escuchar al pueblo y lo hace callar no tiene la fuerza y la contundencia política para debatir democráticamente con el país por eso quiere pasar por encima del sistema político, con un problema más está jugando a pelear y no a gobernar mire en cuantos frentes está moviendo el debate político, Metro de Bogotá, hidrocarburos, salud, pensiones y trabajo, se acaba de meter con las telecomunicaciones. Y su procesos regionales cada vez más solos, recuerden que Colombia es un país de regiones, y presidente está sacrificando las regiones por un debate político que cada vez es más imposible de ganar.
