Por: Marco Antonio Bustos Serrano

De dónde vienen las ideas de Javier Miley, el nuevo presidente de Argentina, dejando aparte su excentricidad como político y sus formas de hacer campaña, en este texto trataré de explicar de una manera sencilla cuando Javier Milei dice que él es liberal lo que quiere decir que se considera parte de la tradición política que empezó con las revoluciones democráticas que ocurrieron en lugares como Estados Unidos y Francia. En esas revoluciones se levantaron unos ideales considerados buenos para ese momento, pues hablar de que todas las personas fueran iguales ante la ley, que se respetara la voluntad de cada uno de los individuos, y que el derecho a la propiedad no se pudiera violar era justo lo que se necesitaba para derrocar a los Estados Absolutos y monárquicos de la época.

Pero en los nuevos Estados que se fundaron sobre las bases de estas revoluciones, los valores alcanzados sobre esos ideales revolucionarios no fueron suficientes para garantizar esa libertad, pues se necesita un Ejército para garantizar la igualdad ante la ley, se necesitan unos jueces para impartir justicia sobre la base de esa igualdad, un congreso que plantee que es legal y un gobierno que administre todo lo anterior. Nada de eso se puede lograr sin los aportes que salen de los ciudadanos y especialmente de su propiedad, los liberales estaban conscientes de que esa propiedad podría estar en riesgo, esta preocupación se materializo en el siglo XX cuando empezó a notarse que esa igualdad solo aplicaba para los más pudientes que habían sido los protagonistas del derrocamiento de las monarquías, mientras que ahora los pobres que seguían llevando una carga muy pesada, empezaban a volverse protagonistas de otro tipo de revoluciones que buscaban ir mucho más allá.

Para evitar que ideas como el socialismo y el comunismo se replicaran en el liberalismo, los liberales adoptaron dentro de sus banderas el bienestar Social, en esta nueva etapa los gobernantes podían pedirle a los que más tenían que aportaran más para ayudar de esa manera a los que menos tenían, también podían prohibir que se hiciera negocio con los servicios públicos más básicos para que todo el mundo pudiera gozar de ellos, incluso podían restringir el comercio con otros Estados según las necesidades de cada Estado.

Sin embargo, algunos liberales creen que ese cambio fue una traición al liberalismo y entre esos está Javier Miley veamos por qué. Según ellos los problemas de la sociedad son inevitables y lo que hay que hacer es retomar el ideal inicial de dejar hacer y dejar pasar sometiendo todo a la competencia, porque hoy los Estados están oprimiendo a sus ciudadanos al no permitir que operen libremente la ley de la oferta y la demanda para determinar con ella quiénes son los que merecen tener más dinero y quiénes son los que pueden hacer mejor las cosas.

Muchos llaman neoliberales a los que piensan de esa manera, pero para ellos el nombre no es correcto porque puede ser inexacto en realidad dentro de esta categoría hay dos grandes escuelas de pensamiento económico la de Austria de Friedrich Hayek y la de Chicago de Milton Friedman que se considera la más aceptada la más tradicional dentro del liberalismo y la más abierta de las dos, durante mucho tiempo estos economistas fueron relegados dentro de la construcción teórico económica y sus ideas estaban solamente en la teoría. Pero en la época de la decadencia y de la caída del imperio soviético ese riesgo que los motivó a crear el Estado de bienestar social se estaba desvaneciendo y los gobernantes de Occidente iniciaron cada vez más a asesorarse de esos pensadores que pasaron a poner en práctica su teoría y ayudaron a privatizar los servicios públicos, a abrir el comercio y a disminuir la inversión social. Así los que antes criticaban teóricamente el excesivo intervencionismo poderoso del Estado, ahora pasaron a ejercer sus teorías en los Estados más poderosos, Hayek y Friedman así como sus alumnos se volvieron los gurúes de Ronald Reagan en Estados Unidos, Margaret Thatcher en Inglaterra e incluso a pesar de que es abiertamente contradictorio con ese supuesto ideal de libertad apoyaron al dictador Augusto Pinochet en Chile.

Pero pues como a todos no se pueden tener contentos y en el mundo académico es más valorado el que critica que el que pone en práctica las teorías, otra vez hubo pensadores que consideraron que este paso de los anti Estatistas del bienestar al Estado también era una traición al liberalismo, el más conocido de los críticos fue Murray Rothbard de la escuela austriaca, que consideraba que su compañero Hayek se había separado de las ideas de la escuela y decía que Milton Friedman era un consentido del Estado, pasando a considerar que las ideas de “dejar hacer y dejar pasar” estaban incompletas si no se las combinaba con la filosofía anarquista que va en contra de toda autoridad.  Aunque los seguidores de Rothbard se consideran los únicos y auténticos herederos de la idea original del liberalismo, la verdad es que defienden cosas que todo el mundo considera  contrarias a la modernidad por no decir aberrantes, Rothbard decía por ejemplo que los males del Estado de bienestar habían surgido cuando se le otorgó el voto a las mujeres, se lamentaba de la derrota de los nazis en la Segunda Guerra mundial, decía que estaba a favor del comercio y la venta de niños, además consideraba que en Estados Unidos los negros y los blancos tenían que vivir separados.

Cuando Javier Miley dice que él es un liberal libertario o anarcocapitalista lo que está diciendo es que él es uno de esos seguidores de Murray Rothbard, pero también es cierto que durante la campaña Miley se distanció de muchas de esas ideas, también es cierto que antes había dicho que Rothbard nunca se equivocó, la pregunta es ¿si van a lograr en la Argentina de hoy imponer un modelo como el que sigue y plantea Milei, hasta qué punto y de qué manera?, igual esto dependerá de los sectores que les conviene aplicar estos modelos y no de la popularidad o carisma del gobernante. Lo cierto es que Argentina entra en un proceso de transición, América Latina entra en un estado de ajuste de las miradas políticas a corto plazo y el éxito o fracaso de este tipo de modelos puede fijar el futuro del péndulo de poder en muchos países de la región.

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