Por: Marco Antonio Bustos Serrano
Vuelvo de mis cuarteles de invierno después de un ciclo electoral que dejó un panorama regional bastante interesante para el Departamento. El Caquetá ha hablado electoralmente este 29 de octubre y ha dejado claro que votó en contra de las estructuras tradicionales y que abre camino para la oxigenación de los liderazgos políticos en el departamento.
Dos puntos para resaltar, primero los números electorales en el Caquetá han cambiado, si analizamos las tres últimas votaciones a gobernación podemos ver que los números con los que fueron electos cada uno de los gobernadores tiene tendencia a aumentar y si lo comparamos con las dos máximas votaciones a cámara en las dos últimas contiendas electorales vemos que el aumento de los números para ganar crecieron en un 30% aproximadamente. ¿Pero qué significa lo anterior?, muestra que para las próximas elecciones nacionales no elegiremos representante a la cámara con menos de 27.000 votos y que ya existe la posibilidad electoral para que un candidato de la región pueda tener la fuerza de llegar al Senado de la República. El ejercicio si se hace regionalmente con las tendencias que han mostrado estos números no es descabellado que utilizando el Caquetá como base electoral se logren cuarenta mil votos a Senado en el Caquetá para un candidato de la regional y ajustando caja en el resto del país se logre una base de 70.000 votos para alcanzar una Senado.
Como segundo punto a resaltar es importante ver cómo en Florencia y el Caquetá los grandes derrotados fueron las tendencias políticas tradicionales que por desgaste y falta de oxigenación en sus estructuras se están quedando cada vez con menos fuerza para trabajar políticamente en el departamento, un Pacheco estigmatizado, desgastado y solo contrasta con los ganadores de esta contienda que fueron premiados por el electorado al decidir partir cobijas con esos liderazgos tóxicos que no dejaban avanzar a los liberales; hoy el liberalismo y el nuevo liberalismo inician una disputa por el control político de las banderas rojas en el Caquetá y aunque estas elecciones fueron un abrebocas, el plato fuerte se verá en las próximas nacionales. Por el lado de los conservadores el liderazgo del actual gobernador fue puesto a prueba y perdió, pues su candidato por a gobernación implosionó a pocos días de terminar las elecciones porque el mismo grupo político del actual gobernador no pudo sostener su candidato y prefiero el camino fácil, dejarlo hundir y saltar del barco, esto demuestra que empiezan a ajustarse los panoramas políticos en las toldas azules, pues tienen que entrar a reflexionar cuál es el devenir para la colectividad en el departamento y cuál es el verdadero liderazgo que le sirve para afrontar las próximas elecciones nacionales y cómo van a jugar en la región durante estos cuatro años.
Un capítulo aparte se merece la participación del Pacto Histórico pues aunque tenían un panorama favorable las aguas le jugaron en contra, primero a nivel nacional no estuvieron a la altura de los retos regionales, pues aunque tenía un buen candidato a la gobernación lo dejaron sin listas de respaldo en asamblea y concejos, el mal enfoque de las políticas nacionales en las regiones y el deterioro de la seguridad golpearon de muerte a esta colectividad, que no deja de ser en la región más que los esfuerzos del Polo democrático. Cambio Radical queda en una insuperable posición en el departamento pues con gobernador a bordo y un diputado tiene viento a favor para crecer electoralmente y como colectividad en la región, el partido de la U que estaba pasando por un momento de depuración puede estar encontrando un camino interesante para el posicionamiento regional de su colectividad. Los verdes por la ambivalencia ideológica de su dirigencia se quedaron sin el pan y sin el queso, pues jugaron el juego de la política tradicional, aunque aumentaron su posicionamiento a nivel regional pues obtuvieron dos diputados perdieron su mayor posición política Florencia habló y le dijo no a los verdes y castigó una administración que dejó muy mal para la colectividad en la capital del Departamento.
Florencia y el Caquetá han hablado, el tiempo dirá si esta elección marco el fin de una clase política que gobernó el Caquetá de la mano del narcotráfico, la corrupción y el paramilitarismo y que trazó el futuro de la región durante mucho tiempo. En las manos de los nuevos alcaldes y del gobernador está construir esa nueva clase política que viene más preparada académica y políticamente para llevar en sus hombros el devenir del Departamento.
