Por: Camilo Muñoz

Estamos a cinco meses de las elecciones territoriales, donde se votará para elegir cargos de representatividad en gobernaciones, alcaldías, asambleas, concejos y juntas administradoras locales. En Florencia, cada día salen más nombres que se caracterizan como precandidaturas con el fin de ser el sucesor o la sucesora de Luis Antonio Ruiz Cicery. En el siguiente artículo se analizan de manera general los pro y los contra de la y los más sonados.

El primero en salir a vociferar su nombre como precandidato fue el actual concejal de la Alianza Verde, Jovanny Vásquez, quien otrora se destacó por hacerle control político a las presuntas irregularidades que cometiera la entonces alcaldesa Susana Portela, del mismo partido al que ambos pertenecían para la época (2012-2015), el Partido Social de Unidad Nacional, conocido popularmente como Partido de la U. Dicho protagonismo fue aprovechado por Vásquez para postular su nombre a la Alcaldía de Florencia, convirtiéndose en uno de los favoritos, sin embargo su objetivo fue opacado por las fuertes contradicciones de tinte político que cazó con el también candidato Juan Carlos Sefair, lo que dio como resultado que obtuvieran el segundo y tercer puesto para estos candidatos, respectivamente. En ese año (2015), el trabajo silencioso en las comunas del uribista Andrés Mauricio Perdomo logró que este se quedara con el cargo más importante del municipio.

Hoy Vásquez, sin duda, es uno de los favoritos para ganar la alcaldía de Florencia, sin embargo está a punto de llegar al techo de preferencia, dado que cada día salen más candidatos y candidatas que le restan posibles votos y el debate se torna interesante con varios nombres que entraron a la baraja preelectoral, dejando ver que nadie la tiene fácil y nadie la tiene ganada.

Su lastre: haber sido gobiernista y su cercanía con el actual mandatario local, lo que le ha llevado a ser denominado como Coco II o, inclusive, ser adjetivado como el continuismo de Coco, además de su clara e infundada violencia política de género contra una concejala al tratarla en el recinto del Concejo de ser consumidora de sustancias alucinógenas y al acusarla de estar encaprichada con él.

El segundo en ambientar su nombre como precandidato es José Delby Vargas, tercero en la contienda electoral del 2019. Vargas hizo una campaña al estilo de Andrés Mauricio en el 2015, solo que José Delby fue un candidato más de opinión en la clase media y centró su candidatura volanteando en el centro de Florencia y en los semáforos de la ciudad. Pocos apostaban por el nombre de José Delby Vargas pues se mostraba como un candidato intachable lo que generó una imagen positiva y le hizo ganar adeptos en la que tal vez fue la candidatura más económica de esa elección.

No obstante lo anterior, el panorama para Vargas puede cambiar pues hoy sí es favorito para ganar la alcaldía de Florencia, lo que le puede crear críticas que hace cuatro años no tuvo. Una de ellas son los escándalos de las que fue acusado cuando fue denunciado públicamente en un medio nacional de pedir recursos para financiar su candidatura. Además, su lastre es que fue contratista de la actual administración convirtiéndose en una figura política acrítica al presente alcalde.

El tercer precandidato en salir a la palestra pública es Marlon Monsalve, excandidato a la Cámara de Representantes. Monsalve viene de la academia donde fungió como docente de tiempo completo, cargo al que renunció para aspirar al Congreso de la República. Se ha hecho contar varias veces y en ninguna ha salido ganador. En el 2018 Monsalve se candidatizó por los liberales también a la Cámara, aunque en esta elección apenas sacó un poco más de dos mil votos, por lo que se puede deducir que sí ha crecido electoralmente. Ha sido el único precandidato que ha llenado, hasta ahora, dos plazas: el auditorio de la Cámara de Comercio y el auditorio San Francisco de Asís, reunión en la cual sostuvo que no fue organizada por él, pero la misma sí estuvo entorno a su nombre como precandidato.

Su lastre es que tiene contradictores fuertes dentro de su mismo partido lo que ha generado dudas sobre su permanencia en el partido; algo muy probable es que no le otorguen el aval por el Partido Liberal.

El cuarto precandidato que es sonado en la capital del Caquetá es el actual diputado Wilder López. López es un orgulloso uribista que presentó su nombre en una encuesta interna del Centro Democrático realizada en el 2019 cuando disputó el aval con el entonces precandidato Héctor Mauricio Cuéllar, la cual ganó el hoy representante a la Cámara. López ha llevado las riendas de su partido en la región y hoy es la figura representativa más conocida en el departamento luego de la quemada del exrepresentante Valdés. Hizo su precampaña hace cuatro años, en su primer periodo como asambleísta, dándose a conocer como ‘El hijo de don Manuel’, lo que le valió el apoyo de gran parte del sector comercio donde su padre fue una de las figuras más conocidas.

Su lastre: la pasividad alrededor del mandato del gobernador de los anuncios Arnulfo Gasca, dado que ninguno de los once diputados y diputadas, incluyendo a López, supo ejercer un pleno y eficaz control político a las políticas que fueron presentadas por la gobernación del Caquetá.

Otros precandidatos que van sonando y están tanteando su nombre sin saber si lleguen a inscribirse el próximo 29 de julio o si continúen hasta el 29 de octubre –día de las elecciones-, son la carismática exsecretaria de Gobierno Municipal Karol Arboleda, quien está haciendo una precampaña de expectativa colocando vallas en sitios estratégicos de la ciudad; tiene algo a favor: es la única precandidata mujer y también es la única persona que suena a la alcaldía que tiene apoyo decidido de un congresista, aunque ha recibido críticas por haber sido parte de la administración municipal. Asimismo, el dirigente Eduardo Moya, que tiene simpatía con parte del comercio, con quien entabló relación cuando fue director de la Cámara de Comercio de Florencia para el Caquetá, pero que apenas está encendiendo motores sin saber si tome fuerza o se funda en el camino. Y el que pudo ser un outsider, pero que como incursionó, se estancó, a no ser que se encuentre en estado de reposo mientras inicia la campaña de verdad, es Guillermo Artunduaga, una de las pocas caras nuevas que tiene esta contienda, la cual, aunque legalmente no ha empezado, ya comenzó.

En todo caso, hay nombres de precandidatos que suenan solo en sus partidos y no en el argot popular, pues más allá de querer ser o convertirse en una opción real de poder, lo que pretenden es llegar a acuerdos programáticos con candidatos fuertes que sí tengan opciones con el fin de apostarle, más bien, al clientelismo y la burocracia en el ejecutivo.