Por: Marco Antonio Bustos Serrano

Terminó el primer año del gobierno Petro, a algunos les abr parecido un abrir y cerrar de ojos, para otros les habrá parecido una eternidad; la verdad es que este año de gobierno termina con sin sabores, como lo he dicho anteriormente, un gobierno cuando inicia en el ejercicio de poder necesita una serie de lineamientos que plantean el futuro de ese gobernante y plasma su ruta para desempeñar el cargo de presidente. Estas líneas crean las formas del gobierno, estas son estrategia de comunicaciones, planteamiento de línea política, planteamiento técnico de políticas públicas, desarrollo institucional de líneas de gestión pública, control focal de la coalición de gobierno y planeación estratégica de desarrollo técnico legislativo. Lo anterior se debe diseñar para gozar de orden dentro del plan de gobierno entre los primeros 100 días, los siguientes 265 días están planteados en virtud del desarrollo y puesta en práctica de dichos lineamientos, para terminar el primer año con lo que podemos denominar orden gubernamental y proyección administrativa.

Desde el principio Gustavo Petro inició mal, pues en los primeros 100 días no pudo materializar las líneas anteriormente plasmadas, sino que la capacidad técnica de su equipo de gobierno dejó al descubierto el mayor error del presidente, es imposible materializar muchas de sus propuestas ya que el Estado colombiano no cuenta con la capacidad para realizarlas, recuerden el dicho: debemos vivir en Cundinamarca no en Dinamarca, a estas alturas el gobierno debería darse cuenta que lo eligieron para reformar la Constitución no para refundar la república y empezar a poner los pies en la tierra con respecto a lo que es el mundo ideal y lo que es la realidad del país. Es lo que sucede con la política en materia de minas y energía, así como muchas de las propuestas que entraron este año al legislativo y se hundieron en el por trámite y falta de consensos, la paz total es una muestra clara de este tema, las ganas por darle fin negociado a la proliferación de bandas criminales, al aumento del peso territorial de las disidencias y el ELN, han llevado al gobierno a proponer una Paz Total que parte del desespero pero no de actos reales de paz de los alzados en armas; el gobierno ha bajado los brazos en materia de seguridad y ha abierto la puerta para volver a los tiempos de zozobra e incertidumbre, aunque es loable la persecución de la paz, es importante recordar que la paz es una consecuencia de la seguridad y al contrario es imposible llegar a ella.

Por último recordar que este año de gobierno termina con un país más polarizado del que recibió el actual presidente, con una pésima gestión en materia legislativa por parte del ejecutivo, con los partidos de gobierno fragmentados por falta de líneas de liderazgo que establezcan rutas de comunicación efectivas con el ejecutivo, la coalición de gobierno con la que inició se acabó pues este presidente no ha entendido que trabajar políticamente no es firmar una patente de corso para pasar todo lo que proponga desconociendo que el debate es el oxígeno de la democracia, esto le ha abierto la puerta cada vez más a la oposición que gana terreno en un ambiente político cada vez más hostil producto del estilo de confrontación que ha caracterizado a Gustavo Petro desde el inicio de su gobierno y para completar todo lo anterior la captura de su hijo por enriquecimiento ilícito y lavado de activos despierta preguntas sobre la forma como financió su campaña.

El panorama para el segundo año no se ve nada alentador pero el termómetro lo dará las elecciones regionales. Por ahora es importante recomponer el rumbo del gobierno y empezar a gobernar sobre lo que se tiene y no sobre lo que se desea. Señor presidente el reloj hace tic tac, tic tac y el gobierno del cambio que muchos esperaban se está convirtiendo cada vez más en una horrible noche, faltan tres años y el presidente debe iniciar a transformar sus formas de gobernar si quiere realizar los cambios que prometió en campaña, sobre todo poner las propuestas en términos reales y concertar con todos los sectores políticos y económicos del país las agendas de transformación por las que fue electo.

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