Y AHORA QUE

Como explicarle a un joven que paga su plan de celular con tanto esfuerzo y que algunos con ellos están viendo clases y los datos no les dan un brinco, que en Colombia el Estado paga un millón de celulares a funcionarios públicos y que estos le cuestan al Estado mensualmente doscientos mil millones de pesos al mes. Como explicarle a un joven que paga su moto a cuotas con mucho esfuerzo y que en pandemia posiblemente no pudo pagar, que su presidente ordenó el cambio de todo el parque automotor a su servicio, como explicarle a un joven que lleva consiguiendo trabajo dos años que el gobierno en vez de fomentar el empleo decide abrir más puestos burocráticos en la procuraduría y en la contraloría. La respuesta es no se puede, los jóvenes que están en las calles les tocó una Colombia que no les da respuesta a sus preocupaciones, el joven de hoy vive enterado a tiempo real de lo qué pasa, ya no consume medios de comunicación tradicionales, utiliza redes sociales y medios digitales para acceder a la información, el joven de hoy entiende que el país está siendo carcomido por una clase política corrupta que les está negando un futuro, la reforma tributaria fue el hecho detonante del que habla la teoría del caos, pero las causas es el descontento que tienen los jóvenes con una clase política corrupta que carcome el país y las oportunidades de una generación que pide transformaciones reales a los problemas de Colombia.


Pero a ese joven que está en las calles le pregunto ya tumbaron la tributaria, ya callo Carrasquilla ¿y ahora qué?, que sigue, ¿tumbar a Duque para que asuma Marta Lucia Ramírez le toque en 60 días convocar a elecciones o que también renuncie la vicepresidenta y asuma el presidente del Congreso Arturo Char?,¿Que se geste un golpe de Estado y que asuma un Militar o que se decrete Estado de conmoción interior y se restrinjan los derechos de la población?, ¿convocar a una constituyente con que temas a tratar?, ¿hacer un referendo en que línea?. Estas preguntas hoy en el imaginario colectivo no tienen respuesta, pero lo que está pasando en las calles si puede tener una consecuencia nefasta para Colombia acabar la cadena productiva del país. El desabastecimiento de alimento, las millonarias pérdidas del sector agrario y comercial en una época que ha sido tan compleja para todos, lo que está pasando en la protesta social es un grito de cambio para el Estado y para la clase política colombiana, cierto, ese grito tiene todo el respaldo de los colombianos, pero atentar contra el abastecimiento de alimento y de insumos médicos en plena pandemia no tiene sentido.


El descontento en Colombia viene de antes, recordemos el paro de finales del 2019 y principios de 2020, el presidente pudo reconciliarse con la sociedad colombiana haciendo un buen manejo de la pandemia, su desconexión política y su inexperiencia en asuntos de Estado, sumado a una pésima lectura del país no se lo permitió. Ahora la única salida es encontrar consensos con todas las fuerzas políticas para generar una solución que sea conveniente para el país, esto solo se logra liberando al gobierno de visiones sesgadas y anacrónicas de la realidad colombiana, atrayendo a los jóvenes y escuchando a la oposición, sin olvidar a la gente en las calles. Todo lo anterior para crear un consenso que desemboque en una propuesta real que de salida a la crisis política e institucional del país.


Jóvenes e indignados, Colombia ya los escucho, presidente es hora de entender a su país con empatía y amor, este país está más allá de los ojos de su partido, es hora de sentarnos y crear propuestas reales a los problemas concretos de la población que nos lleven a ver la luz al final del túnel, el problema no es de derechas o de izquierdas el tema central está en la incapacidad que tiene la clase política para construir consensos con la población, para terminar la clase política debe recordar la frase de Antonio Negri “ El pueblo se deja manipular, pero el pueblo en su sentir no es bruto” y recordarle a los jóvenes e indignados la frase del premio Nobel de economía James Buchanan “la inflación y el desabastecimiento solo afecta a los que eligen mal” en este caso al pueblo.