Cuando se habla del sur del país se habla de un territorio que históricamente ha sido mal leído por parte del Estado Colombiano, pues no se entiende cuando llego la violencia guerrillera a estos territorios el gobierno en vez de traer inversión social y presencia institucional prefirió combatir con presencia militar lo que inicio como una respuesta al descontento que genero el abandono estatal en parte de la población. O cuando llego el narcotráfico prefirió atacar los cultivos antes que a los grandes narcotraficantes pudiendo enfocar sus esfuerzos en una reforma campesina que le diera valor al campesino, cuando la guerrilla y el narcotráfico se encontraron en el Caquetá por cierto detonaron una bomba.
Nos rasgamos las vestiduras pensando que, si somos santistas, uribistas o petistas cuando la verdad es que somos una zona olvidada para estos personajes, que mientras el Caquetá, Amazonas, Vichada, Guainía, Vaupés y Putumayo piden a gritos inversión estatal real, presencia institucional fuerte y políticas públicas que traigan desarrollo social y agrario. Estos personajes luchan entre ellos para ver quien mete a la cárcel al otro primero y como dividen al país en torno a los temas que les dan peso político.
Escuchar es uno de las acciones mas complicadas para el ser humano, a diferencia de oír que esta mas ligado al sentido del oído y no es más que la percepción sensorial del sonido, escuchar según la RAE es prestar atención racional a lo que se oye, escuchar entonces requiere entender lo que se oye desde la razón y desde los conocimientos aprendidos, que tan importante se vuelve hoy escucharnos como sociedad, entender que dice el otro, cuáles son sus planteamientos, así mismo poder entender desde lo escuchado. Aún más complejo que escuchar es expresar una idea por medio de la palabra, tenemos dos oídos, pero solo una boca, porque todo lo que entra debe ser procesado y expresado por una sola vía el orden lógico de la palabra. Cuanto necesita Colombia hoy ser escuchada que nos
en el Caquetá esta semana que paso sucedieron tres hechos que llamaron la atención de la población, primero por no leer un proyecto de ley del cual era coordinador ponente el representante a la Cámara por el Caquetá Harry González estuvo en la mirada de la opinión pública del país porque dejo que se introdujera un mico, esto es normal en el tránsito.
Este ejercicio que vengo realizando con estas columnas me ha traído muchas satisfacciones personales, primero encontrarme con la escritura nuevamente la cual había abandonado por situaciones laborales y por descuido debo reconocerlo. La segunda satisfacción es encontrarme en la calle con los asiduos lectores semanales de mi columna, en uno de esos encuentros un lector me pregunto si ser corrupto en Colombia pagaba, la respuesta me llevo a una reflexión que me tomo varios días de discernimiento para contestarla.
