Jabón poncio

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Es el jabón que utilizo Pilato cuando se lavó las manos después de condenar a Jesús y parece que es el mismo que están utilizando los organizadores del paro y el gobierno para crear culpas del estancamiento económico y los aumentos de los casos del COVID, este paro le ha costado Colombia 15 billones de pesos y el estancamiento del aparato productivo del país. Ver al gobierno encerrado en su soberbia y a los organizadores del paro bloqueados mentalmente sin entender que es lo que está pasando, deja un sin sabor entorno a la responsabilidad del gobierno y los organizadores del paro en torno a la situación actual del país , el aumento de los casos de COVID, la parálisis económica y la anarquía que se respira en las calles es culpa de un autodenominado comité nacional de paro que no entendió su momento y un gobierno que pensó que dejando pasar el descontento se aplacaría, que equivocados están estas dos partes, en medio la economía, la salud y el aparato productivo del país.


Se debe ser categórico en manifestar que el pronunciado pico del COVID es por cuenta de las expresiones sociales mostradas en las calles, sin embargo, no es culpa de los manifestantes es culpa de un comité que decidió exponer a la gente en las calles y de un gobierno que se hizo el sordo entorno al clamor popular, el escalamiento de las manifestaciones es muestra de un gobierno sin autoridad y de un comité que no controla el total del paro.

El desabastecimiento de materias primas, de alimento y de productos de primera necesidad por cuenta del bloqueo de las vías del país, es culpa de un gobierno que no sabe gobernar bajo presión y de un comité nacional de paro que se vio desbordado por las manifestaciones populares violentas las cueles nunca rechazaron de manera contundente. El escalamiento de la violencia en las calles es culpa de un gobierno que no sabe utilizar la fuerza del estado y de un comité que no pudo impedir como organizadores las expresiones violentas dentro de las marchas, para la muestra que en ciudades como en Florencia Caquetá las manifestaciones fueron siempre pacificas porque los organizadores fueron categóricos sobre el rechazo de las expresiones violentas. La mesa de diálogo entre el autodenominado comité y el gobierno nacional nació muerta, porque primero no tienen el control de todas las expresiones sociales manifestadas en el paro, segundo el comité nacional no recoge todas las demandas del paro por ende no tienen el total de la legitimidad para negociar a nombre del país en las calles y tercero porque el desorden en el país ha escalado a tal nivel que lo que se requiere es un dialogo nacional no politizado donde todas las expresiones puedan tener respuesta en la negociación.


Hoy al diezmarse el fervor de los primeros días en las calles, solo quedan dos cosas claras un comité que no representa el total de los indignados deslegitimado por no entender lo que crearon y un gobierno que deja el inconformismo activo y que este puede tomar para cualquier dirección. Estas dos partes deben dejar de lavarse las manos y empezar a reconocer responsabilidades mutuas en lo que está pasando, entrar a crear espacios donde se puedan construir salidas a la situación social, económica y sanitaria por la que atraviesa el país.

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