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A unos pocos días de las elecciones presidenciales no existen claridades en las campañas políticas, están grave que ningún candidato esta profundizando sobre sus posiciones políticas, la estrategia está basada en jugar con el lenguaje para ver como se exacerba emociones y generar indignación al viejo estilo de los partidos radicales europeos de la década de los treinta. Con un agravante en el panorama tenemos un candidato que por ego decidió no ir a los debates y utiliza el lenguaje para confundir al electorado y generar indignación. Comparar la economía del petróleo con la economía del narcotráfico, hablar que los huevos vienen de Alemania a un alto precio, hablar contra el aparato productivo del país como si fuera el gran enemigo, desconocer la pequeña y mediana industria agraria, la estrategia detrás de esto es confundir a la audiencia para generar una indignación social. Es en esta lógica donde se cimienta el problema de la campaña de Gustavo Petro la ligereza en la retorica en plaza publica da para que se preste para múltiples interpretaciones y la opinión pública tratando de interpretar los planteamientos confusos del candidato y de su fórmula vicepresidencial, nos quedamos en el que quiso decir pero sin aclarar a la opinión publica los alcances del discurso la opinión se tiene que quedar con una vaga interpretación de lo que quiso decir y no sobre certezas en el discurso, pero los que salen a interpretar sus posturas son alfiles y no el candidato a estas alturas se debe hablar sobre evidencias no sobre interpretaciones de las personas que le guarna la espalda al candidato.
Es importante cuidar el discurso porque la retorica en la plaza publica debe proteger el deber ser de la campaña, no puede basarse en ocurrencias del momento porque el papel de las demás campañas y de los medios de comunicación está ahí en utilizar esos vacíos en el discurso para atacar las posturas del candidato. No se puede esperar una aclaración de los jefes de debate de la campaña cada vez que el candidato Gustavo Petro o Francia Márquez dicen algo, el electorado necesita certezas que a este momento esta campaña no las da.
De lo anterior se desprende mi principal preocupación, en comunicación política existe algo que se llama la retórica del discurso, que no es mas que el planteamiento que se hace en la campaña. Pero de ahí a convertir las propuestas de campaña en realidades expresadas en política publica existe mucho camino y es precisamente ese camino entre retorica política a materializar su propuestas en política publica la que no esta claro en este candidato, ese país de las maravillas que plantea el candidato Gustavo Petro es lindo en el papel pero el cómo hacerlo realidad es lo que preocupa, que pasara en el país por ejemplo mientras hacemos el tránsito a las energías alternativas, que va pasar por ejemplo en Colombia mientras hacemos las reformas de fondo al agro, que va a pasar en el país mientras todas las reformas que el señor plantea se hacen reales. Ya es hora de que tengamos un debate sobre 3 o 4 temas que planteen a profundidad las posiciones de todos los candidatos y se debatan a la luz de las necesidades el país y que en esos temas el candidato Gustavo Petro nos plantee certezas a los colombianos.
La preocupación con esta campaña parte del dialogo político a la practica real de la política, que parte del tránsito de un país con problemas económicos, políticos, sociales y culturales para llegar a vivir sabroso como lo plantea la vicepresidenta, como llegar a avanzar en los retos que tiene el estado colombiano hacia un nivel de confort y plantearse como potencia mundial de la vida, que significa eso en términos de desarrollo de políticas públicas y de transformación del Estado. Planteando que el nuevo presidente debe si o si propender por un gobierno de unidad que involucre a todas las líneas políticas y esto requiere un balance en el discurso replanteando las posiciones políticas las cuelas viendo la lógica del retorica en el discurso no están dispuestos a negociar.
