Imagen: encolombia.com
Les piden a los empresarios caqueteños sacrificios, más sacrificio que venir a hacer empresa al Caquetá que es el ombligo de Colombia tierra que queremos unos pocos y la olvidan casi todos. Por mi parte nunca vi la guerra en el campo ni en las veredas como dicen ciertos inconscientes, la vi en la puerta de mi casa, crecer en una zona donde no se podía salir porque aquellos o estos no dejaban, la gente en mi tierra se muere de hambre como siempre, pero con algo peor ahora el pueblo supuestamente puritano que sale a las calles y eligen cada 4 años al mismo, nos tiene sin gas, sin alimentos, sin combustible, con el poco comercio cerrado. Que buscan con esto, que los que resisten en los negocios y en los trabajos, que les pagan a los empleados como dice la ley, que declaran legalmente cada año, que por ejemplo tienen que pagar prima el otro mes y no tienen de donde, se entreguen al desorden de las calles. No, acá existe una Colombia productiva que con mucho esfuerzo ha realizado las cosas legalmente y está siendo olvidada por el gobierno y los manifestantes, esa Colombia que le meten la mano a los bolsillos para sacarle lo poco que tienen ya sea por extorsiones o por impuestos, ver productores campesinos desechar la leche porque ni regalarla pueden porque no hay transporte, ver productores avícolas que producen la proteína más barata para la mesa de los colombianos el huevo y el pollo tener que sacrificar sus aves porque no tienen comida y la gente aguantando hambre sin poder comprar y generar ingreso al comercio legal es desgarrador, comercio que no pertenece a grandes conglomerados económicos que por el contrario son los que les toca la peor parte de la lógica empresarial de un país que beneficia al grande y olvida al pequeño.
La lucha contra lo que nos está pasando en el país no puede ser como si fuese la tarea de un grupo de idealistas, ni la responsabilidad de un sector político específico cuando cada cierto tiempo elegimos los mismos de las mismas maneras corruptas y la clase política guardando silencio por pena y miedo a aceptar que su ambición ha llevado al país a un punto de no retorno. Todas las fuerzas políticas y todos los sectores sociales debemos entender que encontrando puntos en común es que podemos salir de esta realidad oscura y mezquina buscando causas comunes para preservar el estado, es así que haremos una nueva época, una nueva Colombia. El problema no son los Uribes, los Petro, los Santos o los Duque, el problema es una sociedad que creen que el estado es abastecedor de necesidades cuando el estado debe ser es un garante de las competencias personales básicas de cada uno de los colombianos, el problema es una clase política que se acostumbró a subsidiar en vez de generar competencias reales a los sectores sociales y productivos del país. El gobierno que delira con un país que existe en la cabeza de unos pocos enfermos de poder, debe dejar de ver enemigos donde no los hay, ni Rusia, ni Maduro, ni el Castrochavismo, ni mucho menos enemigos conspirativos del gobierno, están detrás de la pésima gestión de un niño que juega a ser Estadista.
Pero las personas inconformes tampoco pueden ver como enemigos al colombiano de a pie que trabaja todos los días para llevar el sustento a su casa, no debe precarizar mas las condiciones complejas con que esta gente vive su día a día, mucho menos recargar las cargas de un sector empresarial y comercial que no pertenece a los grandes conglomerados económicos que viven en una economía que les exige mas que lo que les garantiza, el desabastecimiento que siempre se a generado como una forma de presión no debe volverse el cierre de la cadena de suministros básicos para la subsistencia, la carestía y los elevados precios de los productos de la canasta básica son injusto con una sociedad que trata de ponerse en sus hombros un aparato productivo que precariza al emprendedor y al pequeño empresario.
Llego la hora que nos sentemos como colombianos, descarguemos nuestros preceptos ideológicos y comencemos a hablar de lo importante la modificación del contrato social para generar mejor productividad, mas equidad y mayor bienestar para los colombianos, llego la hora de escucharnos sin animadversiones de ningún lado. De lo contrario estamos iniciando otra espiral de violencia que atrasaría aun mas el desarrollo de un país que clama unidad.
Para terminar “Las políticas y la retórica egoístas del actual gobierno colombiano han encendido la ira del público, mientras que los oportunistas y criminales están destruyendo sus comunidades. Esta no es la forma de construir una sociedad pacífica y justa. El gobierno y los manifestantes deben entablar diálogos significativos. La gente tiene derecho a protestar pacíficamente. Deben terminar los tiroteos y abusos de la policía colombiana. La violencia de algunos manifestantes y los bloqueos de carreteras que limitan el acceso a los alimentos y la capacidad de las personas para trabajar también deben terminar, pero estos no son una excusa para la brutalidad policial.” son las palabas del Senador de los Estados unidos Demócrata Patrick Leahy presidente del Comité de Apropiaciones del Senado, responsable en gran parte de definir los recursos de Estados Unidos a Colombia. Es increíble que un político a miles de kilómetros de distancia sea mas sensato y tenga más clara la situación del país que los políticos colombianos y la gente en las calles, triste pero real.
