El desarrollo de todas las esferas de la administración publica se enmarcan en términos de impacto e inversión, el premio Nobel de Economía Paul Krugman en un artículo publicado en The New York Times, habla del balance de la inversión pública haciendo referencia a como la inversión del Estado debe tener como principal fin el impacto en el desarrollo, es así que la inversión se mide entonces en términos de impacto social real.
Dejando claro lo anterior, en un país como Colombia la inversión en términos de impacto al desarrollo nunca tiene el alcance planeado porque fenómenos como la corrupción, la burocracia y la poca, casi nula, planeación de las entidades territoriales, sumado a la inoperancia de los entes de control hace que este impacto sea mínimo o mas costoso de lo presupuestado. El Caquetá es una muestra de esto, en las últimas tres administraciones departamentales se han invertido 1.2 billones de pesos, los cuales no han tenido un impacto real al desarrollo de la región, muchos de los proyectos de han quedado en anuncios y otros por los tres factores anteriormente expuestos están parados o con ejecuciones irrisorias, los entes de control como actores, pasivos se convierten en cómplices silenciosos del poco impacto al desarrollo que tiene las inversiones de estos recursos.
El atraso del Departamento del Caquetá que se mide en décadas con el interior del país y de siglos con respecto al primer mundo, se analiza en términos de ineficacia de las administraciones departamentales para generar un impacto real en las condiciones de vida de los Caqueteños, esto se debe a la poca visión de desarrollo que tienen los lideres políticos de la región que impide generar herramientas que jalonen las dinámicas de impulso económico, político y social necesario para construir una dinámica desarrollista solvente con las necesidades del Caquetá.
Es hora de entender que el atraso regional es culpa de la ineficacia de la inversión que se ha realizado en el departamento, es inexplicable entonces que se inviertan 1.2 billones de pesos y las condiciones de vida de los caqueteños se vean peor que cuando se inició la inversión de estos recursos. Llego el momento de dejar los anuncios de lado para evaluar cómo y en que se han invertido los recursos de las tres últimas administraciones para analizar esos periodos de gobierno en términos de impacto real en la región.
Recuerdo cuando en el debate de la ley de regalías el Ministro de entonces Juan Carlos Echeverri hoy precandidato presidencial decía que Colombia era una tostada y que la mermelada de las regalías no untaba toda la tostada, de ahí salió el termino coloquial que hoy se utiliza; la pregunta entonces es quien se comió la mermelada que era para invertir en el desarrollo del Caquetá, los entes de control deben revisar a fondo donde están los diabéticos que se quedaron con la mermelada que vía regalías necesitaba el Caquetá para solventar el desarrollo durante los últimos 12 años y darle respuestas a la sociedad caqueteña de las inversiones de esos recursos amanecerá y veremos.
