La madurez de una sociedad se alcanza cuando la verdad histórica está visible y ayuda a la construcción de las realidades actuales, en Colombia lastimosamente la doble moral de la dirigencia política ha hecho que suframos de hipocresía política. Vivimos escandalizados por temas que han sido tan normales en el ejercicio político, la sorpresa que causa la corrupción, los vínculos de la clase política con el narcotráfico y con grupos armados, raya con la aceptación social y política que tienen las personas que realizan estas malas prácticas.


Existen verdades que es hora que comiencen a decantarse en un escenario de posconflicto. Políticamente hablando es hora de decirnos muchas verdades a la cara que deben partir del cómo y quiénes financian las campañas políticas, para terminar en cómo se mueven las grandes contrataciones del Estado, pasando sobre las fallas operativas de las administraciones locales, departamentales y nacionales para responder a las necesidades ciudadanas.


Por ejemplo debemos hablar que en Colombia hace 40 años existen dos tipos de capitales que han ayudado a la financiación de las campañas, el narcotráfico y los contratistas, quien si no estos dos grupos harían estas inversiones para financiar el opulento derroche de las campañas políticas tradicionales, no importa si usted es un candidato en el pueblo más alejado del país o el futuro presidente de Colombia estos dos grupos financieros siempre estarán listos para aportarle a la campaña, y en un sistema donde respetar los topes de campaña es sinónimo de perder las elecciones, las campañas se han convertido en la feria de los millones. Pero los dos grupos económicos los narcotraficantes y los contratistas buscan dos cosas distintas, los primeros buscan poder y posición, los segundos necesitan robustecer sus estructuras con contratos y burocracia; y en un país donde el proceso 8000 nos demostró que no pasa nada, tienen el caldo de cultivo perfecto para engranar su maquinaria que tanto daño le ha hecho al estado.


Los grandes gastos en las campañas políticas hace que se desestimule la participación electoral y empecemos a medir las capacidades de acceder al poder sobre la base del que más plata tiene sobreponiendo lo anterior a la identidad programática, en conclusión gana el que más plata tenga no el que mejores ideas exponga, equilibrar los candidatos entonces se debe volver la principal tarea del sistema electoral colombiano a mediano y largo plazo, sin embargo para la clase política esto es un tiro en el pie ya que tienen claro que si equilibran el sistema electoral en Colombia y reajustan la participación para que todos puedan participar con las mismas condiciones económicas perderían una de sus principales ventajas la plata, por eso se vuelve imposible pensar en la financiación Estatal de las campañas.


Por ultimo entender el papel que han jugado los grupos armados en la lógica política y electoral del país se vuelve trascendental para entender como han gobernado los grupos políticos en lo local, en lo regional y en lo nacional, no nos digamos mentiras todas las estructuras armadas cuentan y contaron con apoyos políticos, con ese respaldo generaron dinámicas electorales nocivas para las esferas del poder, por eso este tema debe ser el centro de las investigaciones sociales académicas para los próximos años.

Entender quienes, como y por qué medios se alinearon los grupos armados llamasen paramilitares, guerrillas, narcotraficantes con los poderes políticos y económicos locales regionales y nacionales con el objetivo de coartar los espacios políticos de Colombia y generar un poder corrupto y violento que ha llevado al país a un punto de no retorno, la muerte de lideres sociales, los escándalos de corrupción y la polarización son muestra inequívoca de la mescla entre poder, corrupción y armas en el Estado Colombiano, es desde esta dinámica que se deben analizar las fallas de los gobiernos, lo planteo Jürgen Habermas cuando dijo “el poder político cuando es sujeto a los intereses selectos de un grupo especifico pierde el enfoque de las dinámicas reales del poder, termina sirviendo a unos pocos y no al total del Estado, el Contrato desaparece” los gobernantes entran amarrados por estos poderes para desarrollar dinámicas de cambio que le sirvan al total de la población.

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