Para nadie es un secreto que el departamento es uno de los territorios que más víctimas a colocado en los últimos 50 años de violencia, la mezcla perversa entre conflicto armado, clase política y narcotráfico han construido dinámicas de terror en la región, generaciones enteras que crecieron con toques de queda de facto, con fronteras invisibles, muertos diarios de todos los lados y descomposición social, hoy son las víctimas del Caquetá. Este panorama desesperanzador fue creando una sociedad controlada por el miedo, la zozobra y el terror que hoy se refleja en las dinámicas sociopolíticas del Caquetá.

¿Pero quienes están detrás de estas Dinámicas siniestras? Nos preguntamos muchas personas, detrás de este panorama se encuentran grupos políticos que han utilizado la violencia y el terror como modus operandi para controlar la región, los grupos armados son los perpetradores, los políticos los ordenadores y los narcos los financiadores de los crímenes que han tenido lugar en la región.

Esos victimarios que desde hace mucho tiempo tienen el control político de la región hoy siguen vigentes y con intenciones de seguir controlándola, el Caquetá le debe a sus víctimas el cierre de la espiral siniestra de muerte, corrupción, narcotrafico y atraso. Es momento que la sociedad caqueteña cierre el ciclo perverso que la clase dirigente a creado en la región, es momento de dejar atrás esos políticos que generan miedo y zozobra. Es momento de abrirle espacios a nuevos líderes que se desprendan del patronazgo gamonal que tanto daño le ha hecho al Caquetá.

Es triste ver cómo en el nuevo panorama que se avecina llegan al escenario familiares de condenados por parapolítica, políticos investigados y personas como ahijados de los políticos de turno que configuran más de lo mismo opacando a personas que pueden llegar a representar la transformación de la dinámica política tradicional y una verdadera oportunidad de cambio para la región.

Es importante resaltar entonces que la sociedad Caqueteña como víctima y dueña de su destino debe ponerle freno a los clanes políticos que han traído atraso y violencia a la región. Esto solo se hace cambiando las maneras de elegir. Se debe cerrar la puerta a los herederos del narco paramilitarismo, así como a las personas que quieren utilizar el poder acumular capitales por medio de los dineros públicos. El miedo a ciertas personas solo acrecienta el terror que despiertan sus actos violentos imprecados en la memoria de la sociedad caqueteña. La daudá que los caqueteños tienen con sus victimas debe ser saldada cambiando los paradigmas que se han enmarcado el trabajo político en el Caquetá. Hacer política en el Caquetá no puede dar licencia para matar o una lapida para los que tratan de oponerse al poder avalado por las armas, el proceso de paz genero un nuevo panorama político en el Departamento y en Colombia ahora cambiar las formas de hacer política en el departamento debe ser el norte para todas las fuerzas políticas en la región y esto se hace cambiando los grupos políticos que han tenido el poder en la región.