Explicar la victoria de Rodolfo Hernández en el Caquetá es fácil si sabemos leer lo que es el Departamento, una sociedad que se mueve por el miedo a los grupos armados y la desazón de su clase política que tiene a la región sumida en el atraso y la desesperanza. Las expresiones políticas que se encontraban en contienda se volvieron expresiones de estas dos ideas la izquierda guerrillera que produce miedo, contra la derecha corrupta que no genera cambio, era normal que expresiones de tercería democrática surgieran en este panorama.
Hace cuatro años en el país surgió una nueva fuerza política que se mostro por fuera de las dos tendencias que marcaban primeras. Recordemos que en primera vuelta hace cuatro años los votos se repartieron entre el candidato uribista antipetrista y la tendencia de política del señor Gustavo Petro antiuribista por excelencia, muchas personas marcaban la tercera tendencia que casi de gana al a este último como desprendida de la ola verde que estaba consolidándose en el país, sin embargo, solo el tiempo demostraría que esta tendencia política nace de la identidad política nini, ni petrista ni uribista. Surge del cansancio de la polarización y del descontento que despiertan estas dos formas políticas, que se alimenta de los enfrentamientos viscerales de petristas y uribistas, teniendo como objetivo sacarlos del poder.
Los ninis que en Colombia para estas elecciones venían de pasar por un ambiente convulsionado por cuenta del covid, los paros y la crisis económica, que salieron a la calle a marchar en contra de la corrupción hace un año, que se cansaron de ver la opulencia del Estado y tenían como tema central de las elecciones la lucha contra la corrupción. Pero encontraron un debate político electoral hostil, de confrontación entre las diferentes fuerzas políticas, que no se contentó con ver otra vez a las mismas fuerzas políticas de hace cuatro años peleando y centrando el debate de sus campañas en ataques personales y que el desespero los llevo a ver a Hernández como el outsider que atacaría a la corrupción ya que fue el único candidato que marco como base electoral el centro del debate.
El Caquetá un departamento que ha tenido nueve gobernadores elegidos por elección popular y que solo 3 han terminado su periodo, de los cuales dos han sido asesinados y cuatro presos, inhabilitados o sancionados. Ese Caquetá que tiene como capital a Florencia que cuenta con el penoso récord de que los últimos cinco alcaldes solo termino su periodo uno limpio, que después fue preso por parapolítica y hoy paga su condena.
Ese Caquetá que vio en el uribismo una salida y tuvo que ver con pesar una mala administración municipal de la ciudad de Florencia por parte de ese partido, tan mala que hoy tiene al que fuera su alcalde condenado y preso por malos manejos, ese Caquetá que desde el 2000 ha cambiado 8 veces de representantes a la cámara, de estos dos presos por nexos con grupos armados y los otros han salido porque no han podido ejercer un liderazgo regional solido que genere un grupo político que tenga incidencia regional y nacional. Ese Caquetá que ha probado liberales, conservadores, independientes, de derecha, de izquierda, cristianos y verdes, pero ninguna línea política a podido estar a la altura de las necesidades de esta sociedad que solo busca una clase dirigente que le provea desarrollo y mejores oportunidades, vio en el ingeniero Rodolfo Hernández una oportunidad para ser tenidos en cuenta.
Si hoy en día el Caquetá hace parte de los ninis es porque se cansaron de las promesas rotas de los uribistas y de las visitas cada cuatro años de Petro, se cansaron que todos los grandes horrores contra la administración y contra la vida pasen, pero no pase nada con las personas que lo hacen, se cansaron de ser los acreedores de una clase política nacional de izquierda y de derecha indolente que solo pelean entre ellos mientras las necesidades de la región y la corrupción crese y crese. Hoy Rodolfo Hernández tiene captados los votos de los ninis y de los antipetristas es momento de ver como estos dos sectores se acomodan en el panorama político de segunda vuelta para captar los votos que les hacen falta. Que se juega en estas elecciones, ya en primera vuelta se derroto el uribismo y a la política tradicional de derecha, Colombia los mando a repensar sus planteamientos para el futuro político del país y actualizar su visión de nación, en segunda vuelta jugamos el fin del petrismo como modelo de izquierda y el surgimiento de nuevos modelos de liderazgo alternativos democráticos en el país, es que el problema a fin de cuentas no es las ideas planteadas por la izquierda el problema es Petro y eso puede lograr Hernández, crear una lógica política que surja desde las dos ideas de gobierno antagónicas y excluyentes, para generar una tercera línea que logre la unidad por fuera de los incompatibles grupos políticos que nos han traído a la polarización que hoy vive el país.
