Se viene desbaratando la coalición de gobierno, desde hace unos días hemos venido viendo al gabinete luchar contra los partidos por falta de consensos para sacar adelante las reformas. Dificultades legislativas que se pueden superar en cualquier régimen democrático llegando a consensos sobre los diálogos legislativos que tienen las reformas, sin embargo, se está viendo al gobierno mostrar una radicalidad en sus posturas que no da espacios a consensos.
A este momento debemos entender algo que es difuso en estos tiempos de redes sociales. Todo grupo político lo une unos intereses en común, dicho lo anterior la línea que existe para debatir esos intereses dentro del partido se llama identidad de partido, algo que con la corrupción y la burocracia se vuelve cada día más difusa en los partidos políticos colombianos, ahora la ideología es la suma de ideas académicas, morales y éticas, que con la práctica recurrente se vuelven costumbre en una colectividad y que entran a regir la identidad del partido.
Debemos entender que cada partido tiene en sus filas diversas posturas que son las que enriquecen el debate político dentro de estos, cada postura sigue y apropia un discurso para representar sus intereses ejemplo las feministas, los discursos verdes y de protección del medio ambiente, los discursos conservadores próvida, los discursos progresistas que están tan de moda en el mundo. El peligro es cuando estos discursos entran a ideologizar los partidos, porque cuando esto sucede el partido se apropia de las posturas de los discursos. Las ideologías están para alimentar el debate, los discursos ideologizados solo sirven para radicalizar las posturas de los partidos, ejemplos muchos, pero los más recientes Trump en el partido republicano.
El problema del presidente actual es que está dejando que la agenda de gobierno se ideologice, esto genera una desconexión entre el dialogo político y los tramites legislativos, si a esto le sumamos que el gobierno está interesado en pasar por encima de los partidos desconociendo las dinámicas partidistas, es lógico entonces que el engrane entre el legislativo y el ejecutivo se rompa. Al presidente hay que recordarle que ya no es el alcalde de Bogotá y la dinámica de manejo entre el jefe de gobierno como cabeza del ejecutivo y el congreso como cabeza del legislativo es distinta a la que vivió como alcalde con el consejo de Bogotá, que entrar a ideologizar la agenda nacional puede llevar al país a inestabilidades sin necesidad. La clave es el diálogo y que todo lo que Gustavo Petro tiene en la cabeza para generar “el cambio” se debe negociar y dejando las ideas centrales claras sobre las reformas comenzar a negociar guardando la lógica legislativa para generar lo mejor para Colombia.
Recuerde señor presidente que el que impone en un régimen democrático inicia perdiendo lo mas importante de este sistema político, la capacidad de negociar, mucho me temo que la predecible forma de actuar del presidente llevara al país a dos posibles escenarios. Escenario uno, que todas las reformas que a presentado se le caigan por su incapacidad de negociar, el presidente se lave las manos y le traslade esa frustración al congreso, volviendo al legislativo el culpable del fracaso de la agenda reformista del gobierno. Segundo escenario, pasan las reformas utilizando prácticas de división interna de los partidos en Colombia a esto se le llama lentejismo, utilizando estrategias legislativas poco técnicas y al borde de la inconstitucionalidad para que la corte constitucional las tumbe, el presidente se lava las manos y le bota el agua sucia a las cortes. En los dos escenarios el presidente se lava las manos y el gran perdedor es la institucionalidad colombiana.
Por último, una reflexión para el presidente Petro y para todo su grupo político, Karl Popper planteo que “en una democracia con instituciones políticas fuertes no todo lo que quiere hacer el gobernante de turno se puede hacer, más un régimen que construya desde el dialogo democrático puede hacer lo que quiera”, señor presidente es hora de generar diálogos que lleven a propuestas de reformas que logren el acompañamiento de todos los sectores políticos, los cambios se pueden dar, lo que es difícil de hacer es refundar un Estado institucionalizado y que esta cimentado sobre instituciones fuertes, jugar a fracturar esas instituciones puede jugar en su contra y en contra de sus intereses como gobernante. Esto requiere respuestas concertadas no absolutas.
Posdatada: las crisis ministeriales no arreglan la incapacidad de dialogo entre las instituciones políticas.
