Tenemos nuevo presidente

Tenemos nuevo presidente

La segunda vuelta concluyó resolviendo una de las preguntas que desde la lógica política se venía haciendo el país hace mucho tiempo, ¿es Colombia antipetrista? Los resultados mostraron que no. Hace algunos años atrás estaría entregado a la euforia colectiva sin embargo creo que los resultados de estas elecciones nos muestran un país que desde el análisis debemos empezar a observar con cuidado.
Es momento de darnos un compás de espera y ver cómo inicia a comportarse los actores políticos en el país. Ahora nos encontramos asimilando todas las nuevas realidades políticas colombianas. Es importante saber en qué línea va a estar enfocado el nuevo gobierno y como va a construir gobernabilidad para afrontar los próximos cuatro años. Es imperante que se genere un diálogo nacional que construya las nuevas dinámicas de comportamiento de los actores políticos en Colombia.


Es importante dejar atrás las persecuciones sistemáticas a las tendencias políticas diferentes, las redes sociales deben pasar de un escenario de enfrentamiento a un espacio propositivo que genere canales de discusión de los temas de país y les den dinamismo a estas nuevas formas de comunicación, con el propósito de construir escenarios de diálogo. Los ataques viscerales que se vieron en la anterior campaña solo mostraron dos cosas, la inmadurez política en la que está sumido Colombia y la falta de entendimiento de los problemas de fondo del país nos hace más susceptibles a las formas de las campañas.


Los primeros cien días de todo gobierno sirven para dibujar las formas en materia de gobernabilidad y gobernanza que nos dará líneas de entendimiento para saber cómo serán los próximos cuatro años, es importante ver este tiempo como una etapa de ajuste político que mostrara las líneas de acción para el periodo de gobierno 2022-2026. La incertidumbre de ciertos sectores nace de la poca claridad que ha dejado en el ambiente político el presidente entrante en temas como la seguridad, la economía, el manejo político del país y el enfoque de las grandes reformas que prometió en campaña.

Preocupa a la luz de un sano ambiente político que los grupos que naturalmente deberían ser llamados a hacer oposición al gobierno de Gustavo Petro terminaron alineados por cuenta de sus cálculos burocráticos y que esto se convierta en carta blanca para sus eventuales reformas, la oposición en un país democrático es sana porque oxigena las miradas y los enfoques democráticos del país, con esto queda claro que en Colombia no existen partidos políticos sino carteles burocráticos. Ahora bien, debemos entrar a hacer debates de fondo de problemas profundos del país, la respuesta es sí, pero hasta que punto estamos preparados para equilibrar las soluciones a los grandes temas del país entre responsabilidad económica y respuesta social. La clase política colombiana a sido corrupta, no le a dado respuesta a los problemas sociales, política y fiscalmente inconsciente con el país, pero algo hasta el día de hoy se le debe rescatar, la política económica y monetaria a sido manejada con responsabilidad y mesura a comparación de los países de América Latina y es una línea que el próximo gobierno debe seguir consecuentemente, los cambios políticos, sociales y culturales que propone el próximo gobierno los necesita Colombia, pero entendiendo los grandes desafíos en política económica que tiene un país con una precaria capacidad productiva, una industria atrasada y retos en materia de desarrollo que son inaplazables.